Arrendar rápido no siempre es arrendar bien. Un arrendatario mal evaluado puede convertir tu inmueble en una fuente de preocupaciones. Estas son las preguntas que nos hacemos antes de recomendar a alguien.
¿Sus ingresos soportan el canon?
Pide soportes de ingresos verificables: certificado laboral, desprendibles de nómina, extractos o declaración de renta si es independiente. La idea es confirmar que el canon cabe con holgura en su presupuesto, no apenas.
¿Qué dicen sus referencias?
Las referencias de arrendamientos anteriores son valiosas: ¿pagaba a tiempo?, ¿entregó el inmueble en buen estado? Llama y pregunta. Una referencia que no contesta también es información.
¿Qué respaldo tiene el contrato?
Según el caso, el contrato puede respaldarse con codeudores, con una póliza o con otras garantías. Cada opción tiene requisitos y alcances distintos; conviene entenderlos antes de elegir.
Un contrato que ambos entiendan
El contrato debe dejar claro el canon, los incrementos, quién responde por cada tipo de reparación, la duración y las condiciones de entrega. Y debe ir acompañado de un inventario con fotos del estado del inmueble.
Cómo lo trabajamos
En el servicio de arriendo evaluamos al arrendatario, te presentamos el resultado y redactamos un contrato claro para ambas partes. Si además contratas la administración, hacemos el seguimiento mes a mes para que tu inmueble produzca sin volverse tu segundo trabajo.