La mayoría de discusiones al terminar un arriendo empiezan con la misma frase: "eso ya estaba así". El inventario de entrega existe para que esa frase tenga respuesta.
Qué es
Es un documento, anexo al contrato, donde se describe el estado del inmueble y de todo lo que se entrega con él el día que el arrendatario recibe las llaves. Al terminar el contrato, se compara contra él.
Qué debe incluir
- Cada espacio por separado: sala, comedor, cocina, alcobas, baños, patio o balcón.
- Paredes, pisos, techos, puertas y ventanas: estado, manchas, rayones, vidrios.
- Instalaciones: tomas, interruptores, lámparas, llaves, sanitarios, duchas, calentador.
- Elementos entregados: electrodomésticos, cortinas, closets, juegos de llaves y controles.
- Lecturas de los contadores de agua, energía y gas el día de la entrega.
Las fotos no son opcionales
Toma fotos o video de cada espacio, con fecha. Lo ideal es que queden referenciadas en el inventario o enviadas por un medio que deje registro, para que ambas partes tengan la misma versión.
Escribe con detalle, no con adjetivos
"Buen estado" no dice mucho. "Pared de la alcoba principal con dos marcas de puntilla junto a la ventana" sí. Mientras más concreto, menos discusión.
Que firmen los dos
El inventario debe estar firmado por propietario (o su administrador) y arrendatario. Si el arrendatario encuentra algo en los primeros días que no quedó registrado, lo correcto es que lo informe por escrito cuanto antes.
Al final del contrato
Se hace el mismo recorrido con el inventario en mano. Hay que tener en cuenta que el desgaste normal por el uso no es un daño: una pintura que perdió brillo después de dos años no es lo mismo que una pared rota.
Los daños que sí corresponden al arrendatario se pueden reparar antes de la entrega o acordar su valor. Lo que se pacte, por escrito.
Nuestro consejo
Haz el inventario como si fueras a necesitarlo en un conflicto, aunque esperes no usarlo nunca. Una hora bien invertida al inicio ahorra semanas de discusiones al final.