Comprar tu primera vivienda es emocionante, y justamente por eso es fácil empezar por el final: ver apartamentos antes de saber cuánto puedes pagar. Te proponemos el orden contrario.
1. Empieza por tus números, no por el inmueble
Antes de cualquier visita, responde tres preguntas:
- ¿Cuánto tienes ahorrado para la cuota inicial y los gastos? Además de la cuota inicial, la compra trae gastos de escrituración, registro, avalúo y estudio de crédito. Reserva una parte del ahorro para eso.
- ¿Qué cuota mensual puedes pagar con tranquilidad? No la máxima que te aprueba el banco, sino la que puedes sostener aunque tengas un mes difícil.
- ¿Tienes un colchón de emergencia aparte? Quedarte sin ahorros el día de la entrega es una mala forma de estrenar casa.
2. Pide la preaprobación del crédito
Con una carta de preaprobación sabes tu presupuesto real y negocias con más fuerza. Compara al menos dos o tres entidades: la tasa, el plazo, los seguros y si es crédito hipotecario o leasing habitacional cambian el costo total.
3. Define la zona por tu vida, no por la moda
Piensa en tus trayectos diarios, el colegio de los niños, el acceso a transporte y lo que necesitas cerca. Un barrio que te queda a contramano te va a cobrar todos los días en tiempo.
Visita la zona de día y de noche, entre semana y el fin de semana. Pregunta a los vecinos y al portero cómo es la vida real allí.
4. Revisa el inmueble con lupa
- Estado de humedades, instalaciones eléctricas e hidráulicas.
- Valor de la administración y lo que incluye.
- Parqueadero y depósito: ¿son privados o comunales?, ¿están en la escritura?
- Iluminación natural, ruido y orientación.
5. Revisa los documentos antes de firmar nada
Pide el certificado de tradición y libertad reciente. Ahí ves quién es el dueño, si hay hipotecas, embargos o limitaciones. Pide también el paz y salvo de administración y de impuesto predial.
6. Firma la promesa con todo por escrito
La promesa de compraventa debe dejar claros el precio, la forma de pago, las fechas, la notaría y qué pasa si alguna parte incumple. Nada de acuerdos de palabra.
En resumen
La primera vivienda se compra dos veces: primero en los números y después en la notaría. Si haces bien la primera, la segunda es un trámite.